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Benito Pamparacuatro

 

Don Benito Pamparacuatro Franco, nace en Sahagún el día 5 de febrero de 1897, hijo de Valentín Pamparacuatro Llobet, asturiano, y Nicanora Franco Ruiz, natural de Sahagún. Su infancia transcurre en el seno de una familia liberal que le convierte muy pronto en un joven culto y de ideas abiertas y solidarias. El fallecimiento de su padre en 1920 le coloca al frente del negocio familiar desde el que, durante los años que siguen hasta su fallecimiento, se convierte en un prototipo de solidaridad con los obreros y las gentes sencillas. Durante la crisis agrícola de aquellos años, su tienda era un refugio al que acudían los necesitados en busca de artículos fiados y no era infrecuente los préstamos y las ayudas a los pequeños agricultores y jornaleros. 

Durante los años de la dictadura del General Primo de Rivera, los trabajadores viéndose  privados  de los  más  elementales  derechos pronto comienzan a tomar conciencia de clase y a organizarse. En una comarca deprimida, su posicionamiento a favor de las clases desfavorecidas y su participación en los sucesivos conflictos al lado de los más humildes, pronto le hacen destacar como un líder político indiscutible. Frecuenta los ambientes clandestinos en los que se forman las primeras asociaciones y agrupaciones obreras de Sahagún y de la comarca. Sus ideas políticas y sociales le identifican como liberal y de izquierdas, pero ante todo como una persona comprometida socialmente con los desfavorecidos. 

Tras la dimisión del dictador Primo de Rivera, en enero de 1930, el rey Alfonso XIII encargó al general Dámaso Berenguer primero, y al almirante Juan Bautista Aznar, después, la formación de un gobierno que debiera restaurar el sistema parlamentario. Aunque ya no parecía posible la superación de la grave crisis provocada por la dictadura, se acuerda la convocatoria de una serie de elecciones que se iniciará con las municipales de abril de 1931. 

El domingo 12 de Abril de 1931, las elecciones municipales celebradas en Sahagún dan el triunfo a los candidatos republicanos frente a aquellos de ideología monárquica. Al acabar la jornada, Benito Pamparacuatro era el candidato más votado de entre los concejales electos, entre los que se encontraba el alcalde saliente. Aunque la constitución del ayuntamiento no tendría lugar hasta el día 18, comenzó a actuar como alcalde virtual de sus compañeros. A lo largo del lunes día 13 contactó con diferentes líderes políticos con los que se relacionaba, y participó de los rumores sobre la situación del monarca. En las primeras horas del martes día 14 de abril se reúnen en el Ayuntamiento los concejales republicanos elegidos. Hacia las siete de la mañana comienzan a llegar a la plaza numerosos vecinos integrantes de colectivos y asociaciones obreras y sindicales que festejan los acontecimientos. En medio de un creciente clamor, Pamparacuatro coloca en el balcón del Ayuntamiento la bandera tricolor y grita "Desde este momento vivimos en régimen republicano... ¡Viva la República! " 

Una hora antes, en las localidades de Eibar y Jaca, se han sucedido hechos similares. A medida que avanza el día la excitación fue en aumento y a pesar de las contradictorias noticias que llegaban de Madrid, los concejales de Sahagún, con Pamparacuatro a la cabeza, se mostraban confiados hasta el punto de organizar un baile en el Plantío. El resultado final de las elecciones en el ámbito nacional dio el triunfo a los republicanos, a última hora de la tarde el Comité Revolucionario se constituía en Madrid en Gobierno Provisional de la II República Española, presidida por el cordobés Niceto Alcalá Zamora, en medio del clamor popular. 

El  día  19  de  abril  se  constituye  el  nuevo  Ayuntamiento,   Benito Pamparacuatro Franco es elegido alcalde por diez votos a su favor y una abstención. Durante los primeros meses de gobierno municipal se suceden los acuerdos y medidas. Para unas personas sencillas, acostumbradas a ver la política local desde fuera durante muchos años, la nueva situación les pilla descolocados. Intentando poner en práctica sus ideas de igualdad, justicia social y de separación de poderes, se ven a menudo desbordados y cometen, desde la óptica actual algunos errores. 

Las leyes que regulaban la vida municipal hasta ese momento se caracterizaban por el intervencionismo gubernamental. La Administración Central consideraba a los Ayuntamientos como delegaciones administrativas sin apenas otra función y a las que se les encomendaba, sin dotarlas de presupuesto, una serie de competencias que la mayoría de las veces no podían cumplir por falta de medios: cárceles, escuelas, reclutamiento, etc. En el momento de tomar posesión, esa nueva corporación el Ayuntamiento estaba técnicamente arruinado. Algunos proyectos poco  realistas y obras sin control habían dejado en herencia compromisos económicos asfixiantes. Al mismo tiempo, los vecinos tenían conocimiento de acuerdos negligentes e ilegales. Los concejales electos habían concurrido a las elecciones con el compromiso de exigir responsabilidades a los "ayuntamientos de la dictadura", y eso condiciona algunas de sus actuaciones. 

El 6 de Julio se da cuenta del Decreto por el que se concede a Sahagún el titulo de " MUY EJEMPLAR CIUDAD ", como especial y máxima distinción, y en señal de reconocimiento público y perdurable, por la actitud de las gentes de Sahagún en el acto  de  proclamación  de  la  República.  Pamparacuatro  hace  constar  su agradecimiento al Gobierno de la República y a las personas que han intervenido para "apoyar cerca del Gobierno estas aspiraciones" , y las cita : Francisco Rubio, Justino de Azcárate, Félix Gordón Ordás, Gabriel Franco y Alfredo Nistal. Hoy son personajes históricos. El alcalde presenta el suceso como ajeno, y entonces el anterior alcalde, su rival político, pide que se haga extensivo el agradecimiento, a Pamparacuatro, "el auténtico propulsor". 

Pronto se hicieron patentes algunas dificultades y desacuerdos. Comienzan las renuncias: en los meses siguientes dimitirá el secretario y varios concejales. La dimisión del secretario dará lugar a periodos de interinidad y nombramientos de otros que no llegan a tomar posesión. Es en esos momentos cuando se comienza a percibir la enorme talla política del alcalde, su paciencia, su enorme dedicación al cargo, con desprecio de su vida privada y profesional.  En las actas aparecen reflejadas una y otra vez las peticiones, las quejas y las mociones que por parte de los concejales de uno u otro signo le hacen. En la gestión municipal de aquellos años el alcalde es su único responsable y el resto de los concejales, sin que importe su adscripción, se limitan, en la mayoría de los casos a una función de control y colaboración, pero sin apenas facultades ejecutivas. En consecuencia, el alcalde pasa a ser el instrumento con el que cada concejal desea intervenir en la vida del municipio... pero sin dar la cara. Se le pide que abra expedientes a tal o cual empleado, que multe a este o aquel vecino, que amoneste a unos y otros. 

Los concejales de ese periodo son muy dados a efectuar propuestas, e iniciativas que encomiendan a la alcaldía; algunas de ellas son bastante estridentes y el alcalde ejerce de manera conciliadora entre las dos posturas que se adivinan en la corporación. En ese periodo Pamparacuatro se multiplica, acude a menudo a hacer gestiones en León; igualmente viaja a Madrid varias veces. En alguna se refleja en el acta cómo los gastos ocasionados por dicho viaje, incluso los del secretario, son con cargo a su pecunio. Y fruto de esas gestiones finaliza la Cárcel del Partido y se inicia durante su alcaldía la carretera entre Joarilla y Sahagún, el camino vecinal a Codornillos o la Carretera a Guardo, de la que se hace una primera fase en ese periodo y que curiosamente permanece inconclusa. Pero también son fruto de su gestión la concesión del Grupo Escolar, en la que interviene junto al diputado provincial Gordón Ordás, que llegaría a Presidente de La República en el exilio. De uno de sus viajes a Madrid trae la creación de la Biblioteca Pública, e igualmente se acuerda durante su mandato la construcción del Cuartel de la Guardia Civil. Solicitan el encauzamiento del Río Valderaduey y que se retome la construcción del pantano de Riaño, proyecto que había estado abandonado durante el periodo de la dictadura. En todas estas obras, y otras muchas de menor entidad, se repite machaconamente en los acuerdos: "con el fin de remediar la grave situación de paro existente en la población". Y es que, la intención última de todos los proyectos abordados por Pamparacuatro es socorrer a la clase trabajadora. 

En mayo de 1932 toman posesión nuevos concejales, después de unas elecciones parciales destinadas a cubrir las bajas de 5 concejales. Los nuevos compañeros son más tolerantes. El alcalde trabaja con total honestidad pero es un símbolo y por ello debe cargar con la responsabilidad de todo aquello que salga mal. En Junio de 1932, el gobernador suspende los festejos taurinos, y durante una semana es acusado del suceso. El 20 de junio llega un oficio en el que se aclara que el motivo de la suspensión fue una denuncia de la cercana localidad de Villada. Todos los concejales se sublevan, se pide que se les haga lo mismo, ya que al día siguiente son las fiestas de allí, y el alcalde corta las intervenciones y dice que no se debe obrar de igual manera, perjudicando al pueblo de Villada, sino quejarse a su Ayuntamiento ya que "lo contrario traería consecuencias entre los vecinos de ambos pueblos, que se deben evitar..." 

Fue una persona agradecida. Bajo su presidencia se declara "Hijo adoptivo" a Don Justino de Azcárate. También fue responsable: con ocasión de una velada amenaza a laCorporación sobre la devolución de una fianza dirá: "En el caso de responsabilidades, está en mi ánimo responder directamente de ellas". A medida que avanza su mandato, algunos de sus concejales se van radicalizando, y al mismo tiempo le van dejando solo frente a problemas a los que le habían abocado. Se queja el alcalde de que sus compañeros le reprochen que es benévolo " ...cuando toda la clase alta de la localidad dice que es duro y agitador". Benito Pamparacuatro, que en mayo de 1932  había propuesto, siendo aprobado por unanimidad, dirigirse al consejo de ministros protestando por la concesión a Cataluña del Estatuto de Autonomía, participa con igual resolución en los sucesos producidos tras la crisis de gobierno del 1 de octubre de 1934 y que desembocan en la revolución de octubre. 

El 9 de octubre de 1934 una orden del Gobernador de la Provincia destituye a toda la corporación municipal de Sahagún, salvo a tres concejales, y nombra directamente, otros ocho para sustituirlos. El Ayuntamiento se constituye bajo la supervisión del subteniente de línea. En febrero de 1936 intenta presentarse a las elecciones municipales, pero no puede, pues continúa procesado por los asuntos anteriores. En junio de ese mismo año hace público un Escrito que resultó ser su testamento político. Hace balance de su gestión que considera "una labor francamente positiva" y da cuenta de lo ingrato que ha sido su paso por la vida pública. Termina su carta con unos amargos versos: 

La mayor inocentada
es hacer labor honrada
para la masa oprimida,
en una ciudad dormida
que no se entera de nada.
 

El 18 de julio de 1936, tiene lugar el golpe de estado que encabeza el general Franco. Pamparacuatro, al igual que otros miles de inocentes que " no habían hecho nada malo", no veía la necesidad de huir. Pronto fueron asesinados algunos de sus compañeros, y, ayudado por un empleado del bar España, se refugia en San Andrés del Rabanedo. Días después es traicionado y asesinado por militantes de la Falange. Tenía 39 años.

El 12 de Abril de 2006 el Ayuntamiento de Sahagún, le nombra Hijo Predilecto de la Villa.

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