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Vocabulario de Tributos

Alcabala: Gravaba toda compraventa.-

Banalités: Los vasallos no podían moler el trigo, cocer el pan, o prensar la uva como fuese en los molinos, en los hornos y el los lagares del señor.

Banvin: Los vasallos no podían vender el vino de sus cosechas hasta que el señor hubiese vendido el de la suya.

Caloñas o penas de cámara: Multas impuestas a delincuentes y vasallos que cometieran infracciones.-

Castellería: Para la conservación y reparación de muros.-

Censo por solar: Canon anual que pagaba cada vecino por el solar que habitaba.-

Cordaje: Impuesto que se cobraba por medir, ya por unidad lineal o superficial, las maderas con cuerdas y sobre el deslinde o el amojonamiento de ciertas propiedades.-

El Diezmo: Impuesto que percibía el Monasterio por virtud de las exenciones que lle otorgó la Santa Sede.

Excusado o diezmo: Cesión a perpetuidad de una parcela a un colono, que tenía que pagar al señor un canon anual fijo.-

Fonsadera: Tributo pecuniario que se tenía que pagar para quedar exento del servicio militar.- Se consideraba una contribución a la guerra.

Fornaje : Sueldo anual pagado al Monasterio por Pascual de Resurrección - de ahí arranca la costumbre del " Huevo de Pascua ".-

Fumazga: Que afectaba a cada uno de los hogares de los campesinos, por el derecho de encender lumbre.-

Juros: Inversiones que un particular o una comunidad hace para obtener garantía de las rentas públicas, por los que se pagan réditos de un capital recibido, son redimibles. Se transmiten a los herederos y presentan como aval las alcabalas de algún lugar, teniendo lugar cuando la Corona necesita dinero.-

La encomienda: La natural protección que el señor debía a las personas y bienes de sus vasallos.

La manpuesta: La facultad del señor de conferir a un vasallo la capacidad necesaria para que, en nombre suyo, y bajo su inmediata dependencia, ejercitase un derecho.

Los millones: Impuesto que gravaba ciertos productos, como sal, pólvora.-

Mañería: En virtud de la cual el señor heredaba todos los bienes del vasallo que moría sin sucesión legítima.-

Maquilas: Impuesto que pagaban al rey los vendedores que ofrecían sus productos en los mercados.

Martiniega: Impuesto que se pagaba en el tiempo de San Martín, una vez que se habían recogido la mayor parte de los frutos y que también se hacían las matanzas. Con ambas especies podía tributarse.

Mortuorum o mortuorio: Tributo que a la muerte de una persona tenían que pagar sus herederos y legatarios, con destino a las obras de las murallas.-

Nuncio: Tributo que se pagaba al señor a la muerte de un vasallo.-

Osas o Huesas: Que hacía efectivo el súbdito al contraer matrimonio y quedará reducido al caso de la mujer que se casaba en segundas nupcias.-

Portazgo: Peaje para cruzar los ríos mediante puentes o barcas y atravesar la población.-

Sernas, óperas, facendera: Servicios que los vasallos tenían el deber de prestar en épocas y labores determinadas, conservación y reparaciones rústicas.-

Tercias: 2/9 de los frutos diezmados.-

Voto de Santiago: Limosna pagada originariamente en virtud de la protección del Santo Apóstol contra los musulmanes.-

Yantar: Derecho del abad y de su séquito a recibir cobijo y alimento en casa de sus vasallos.-


Aranceles del Portazgo en Sahagún

Los aranceles de portazgo o aduanas tienen un gran interés para conocer, no solamente lo relativo a dichos impuestos, sino también el comercio, sus principales corrientes, las valoraciones, pues no olvidemos que el primero representa una décima parte de la mercancía gravada.

El mercado de Sahagún, no fue el primero en imponer el portazgo a su mercado, a menor escala en Portugal, no tanto en León, sin que esto suponga ausencia, así  en el fuero de Villavicencio (siglo XI) población no lejana a Sahagún, se encuentra un pequeño arancel a su mercado.

El de Sahagún aparece concedido justamente con el mercado en el Fuero de 1096, otorgado por Alfonso VI.

El mercado y el portazgo se instituyeron según la costumbre que había en León, con fórmula análoga para garantizar la paz.

Este de Sahagún es propiamente semanal, fijado por entonces a los lunes, como muy distinto a la feria, concedida por Alfonso VIII en 1195, para celebrarse todos los años durante quince días después de la Pascua de Pentecostés.

La percepción del portazgo de las mercancías que debían pagarlo corría a cargo de los porteros, estos eran puestos por el señor, en Sahagún, el abad.

Su misión no carecía de contratiempos, en los qué unas veces salían airosos y otras tenían que ceder.

En el año 1049, el abad de Sahagún se querelló al rey don Fernando de que teniendo "Campo de Tauro et Zamora" el conde Fernando Muñiz, los "scurrones", penetraron en ciertas villas y en Lampreana, que dependían de Sahagún, para tomar los portazgos de la sal.

La recaudación en Sahagún tropezó con dificultades, acaso puestas por el concejo, ya que en 1338, Alfonso XI ordenó que se pagase pues había algunos forasteros que alegaban estar exentos, cosas que no debían agradar al monasterio.

El portazgo en Sahagún nos comprueba las formas de pagar, ya a la entrada o salida, ya en caso de vender o en caso de desatar la mercancía, por el comprador o vendedor y las cantidades.

Este arancel encierra otro muy apreciable para conocer la historia de la economía regional, se nota la presencia de una corriente que ha perdurado hasta nuestros días, se refiere a los carros que bajaban cargados de madera, puertas, escaleras, ejes y ruedas de carro, es decir lo que necesitaban los campesinos para su trabajo.

Estos a su vez, con el dinero de la mercancía, lo invierten en cereales, vino y legumbres que transportan al regreso.

Una pequeña recopilación del pago del portazgo:

El carro de la leña o de las cepas. 1 dinero.

Bestia cargada de lino o de trapos. 1 sol.

Bestia cargada de linaza. 1 dinero.

Bestia cargada de ajos o de cebollas. 1 dinero.

Bestia cargada de miel o mantenga. 1 dinero.

El asno cargado de madera. 1 dinero.

 

Fuente: Asociación Cultural Balle de Scapa

 

 
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